Julio César Trujillo

MAY, 25, 2019 | - Por Luis Fernando Revelo

El gran poeta alemán Bertolt Brecht solía decir: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”. Y el Dr. Julio César Trujillo ha sido el veterano de las grandes batallas de toda la vida. Su última batalla, luchar con las complicaciones derivadas de una hemorragia intracerebral grave que lo llevó a la tumba.

Trujillo fue el jurista sin mácula, sin claudicaciones, el ibarreño de oriundez sanantonense que dio lustre a la Patria, el político rectilíneo que combatió con reciedumbre a los regímenes de facto. Con su conciencia pulcra, con su verbo candente, supo defender los intereses de los trabajadores. Con el recio temple de su varonil patriotismo supo batallar como legislador, como un “verdadero gallo de pelea”, supo saltar a la arena a defender la democracia, la Constitución y las leyes de la República. Como catedrático y Decano, dejó una impronta indeleble en el alcázar de la educación y de la cultura. Los primeros años de su infancia fueron muy difíciles. Para llegar a la escuela, una gran parte del trayecto, solía hacerlo a caballo. El Instituto Rosales, el Sánchez y Cifuentes y la PUCE dan razón de su formación.

Jamás buscó ni ambicionó la gloria y el poder. Jamás buscó la lisonja y el adulo para cubrirse con los laureles del triunfo. Su recia formación había galvanizado su espíritu y le proporcionaron una coraza que le defendió de la calumnia urticante y burda, del innoble zarpazo, del golpe aviezo que seres contumaces le endilgaron en su rostro. Nada le arredró. Nunca mellaron su enhiesta estructura anímica. Ha muerto de pie, como lo hacen los robles.

¡Descansa en paz, estimado amigo!

COMENTA CON EL AUTOR

DIARIO LA HORA

Más Noticias De Opinión

Nuevos miembros del Consejo de Participación

| ​De los siete miembros elegidos por el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, siguen existiendo los rezagos del correismo.

Ibarra y sus tres ciudades

| Indiscutible resulta que nuestra ciudad como primigenia villa, obedece a varios factores que obraron como desencadenantes de un proceso con miras a alentar una salida al mar de Sur.

¿Ineptitud nuestra?, ¿mañosería?

00:15 | | La opinión pública clama por la recuperación de lo robado durante la década correísta, pero ahora sus anhelos pudieran naufragar en un complejo laberinto legal.

Malditas cámaras

00:10 | | Es difícil convencer a alguien de que el mundo no está tan mal si cuenta con abundante material audiovisual que confirma todos sus prejuicios.

Sistema nacional de comunicación

00:05 | | Luego de la extinción de la Supercom, el sistema nacional de comunicación ha quedado en el limbo, en esa zona de donde nada se sabe, donde no hay indicios de si lo que viene es la penumbra o existe una luz.