Mediación comunitaria

ENE, 11, 2019 | 00:10 - Por JAIME VINTIMILLA

Jaime Vintimilla

La mediación, en general, es un instrumento eficaz para revertir, o al menos, para atenuar los efectos de la cultura de confrontación en la que la tramitación de las diferencias se canaliza, mucha veces, por vías violentas. 

Por su parte, la mediación comunitaria constituye un tipo de mediación social que se preocupa del manejo de los conflictos locales o comunitarios donde está en juego la idea del justo comunitario. Por ello, se desarrolla en el seno de grupos, organizaciones, sectores y pueblos que presentan lazos de afinidad y de permanencia y que chocan con otros que se integran. 

Busca la construcción de una justicia enfocada en la paz y el respeto del otro, pues es un modo distinto de gestionar los conflictos y no solamente un mero complemento de la administración de justicia orgánica que se basa en la aplicación de las normas y no en el entendimiento de la pluralidad, que busca descubrir los intereses colectivos de los sujetos diversos que conviven en un país y en el mundo entero.

En este sentido, la mediación se concibe como un movimiento filosófico que busca un cambio en la cultura de violencia imperante, donde los mediadores se convierten en agentes de cambio de cultura. 

Si empezamos a utilizar este mecanismo podemos inmiscuir a toda la sociedad para resolver de forma integral los conflictos, prevenir innecesarias confrontaciones, manejar constructivamente toda suerte de diferencias, cambiar las actitudes hostiles, eliminar los prejuicios, educar a la ciudadanía en democracia y a los funcionarios públicos en la responsabilidad de guardar la defensa de los Derechos Humanos.

Su misión debe resumirse en la acción de lograr que las personas y grupos se escuchen los unos a los otros, pues al parecer hoy “hablan todos al mismo tiempo y de objetos disímiles, con lo cual logran que nadie escuche a nadie”.

En definitiva, es una forma constructiva y alternativa de solucionar los conflictos que busca el acuerdo entre las partes para garantizar así una convivencia más pacífica en las diversas comunidades.

En tiempos de crisis esta herramienta es una gran oportunidad para acercarnos y entendernos.


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