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Mató a su exmujer y luego se suicidó

DIC, 14, 2019 |

Registro. Momento en que se realizó el levantamiento del cadáver.

Redacción QUINSALOMA

La madre de Jéssica Zamora vivió una pesadilla al hallarla muerta en un camino de piedras cerca de su casa. La mujer decidió amarrar una cinta roja en los dedos gordos de los pies. Con eso quería asegurarse que el asesino no llegaría lejos.

Para ella fue espantoso ver el cuerpo de su ‘pequeña’ bañado en sangre. Sucedió en el recinto Mopa, en Quinsaloma, Los Ríos.

A Jéssica le habían disparado en la cabeza. El principal sospechoso era un hombre con quien convivió durante un año y seis meses. Al parecer, el amor se esfumó debido a los constantes maltratos físicos y verbales del sujeto.  
 

La historia
El asesinato ocurrió a eso de las 09:00 del jueves, cuando la joven  regresaba a casa junto a su prima Gaby. Ambas iban a bordo de una motocicleta. Se habían encontrado afuera de una escuela en la parroquia rural San Carlos, en Quevedo, donde sus hijas reciben clases.

Durante el trayecto habían conversado sobre lo que harían en Navidad. Jéssica se había mostrado feliz pero al llegar hasta unas palmeras. Ahí se percataron que un hombre salió de entre la maleza.

Era Álex Stalin Martínez Litardo, su expareja, quien al verlas pasar la agarró por el cabello y la hizo caer de la motocicleta. Sin darle tiempo a nada, el individuo sacó un arma de fuego y le propinó un tiro en la cabeza. La prima de Jéssica gritaba asustada, por lo que el sujeto decidió huir y esconderse entre los matorrales. Los moradores del recinto lo vieron escapar a bordo de una motocicleta negra.


Horrorizados
Junto al cuerpo de la mujer quedó su teléfono celular y un par de sandalias. Una de las habitantes llegó al sitio y la cubrió con una sábana blanca.

La indignación entre los familiares era evidente. Su madre, Edith Guerrero, se quedó junto a hija. La miraba, lloraba, clamaba por justicia.

Mientras se realizaba el levantamiento del cadáver, la Policía buscaba indicios que los llevara hasta el sitio en donde podría estar escondido el autor del crimen.

Pasado el mediodía, los agentes recibieron una llamada telefónica en la que se les notificaba que habían visto al ciudadano. Aseguraban que estaba escondido en una casa de madera, un poco más allá del sitio donde ocurrió el hecho.

Al llegar confirmaron que el hombre se había disparado en la cabeza. 

Nadie supo explicar qué ocurrió. Algunos ciudadanos murmuraban que el ‘secreto’ que Edith Guerra le había hecho en los pies a su hija fue tan poderoso que no solo hizo que el asesino se quedara cerca, sino que se suicidara. (MZA)
 

Menores en la orfandad 
° Jessica Zamora Guerra tenía 24 años. Deja dos hijos en la orfandad. Ninguno fue procreado con el autor de su asesinato.

Un hermano de la víctima detalló que ambos se conocieron en una fiesta que se realizó en el recinto Mopa. “Lo de ellos fue amor a primera vista. Cuando le contó a la familia que se iban a vivir a San Carlos nos causó asombro, pero luego las constantes peleas le hizo abrir los ojos”, dijo.

Esto habría provocado que la pareja se separara y ella regresara a la casa de su madre, donde estaba viviendo últimamente.
 

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