Acuerdo Nacional

MAY, 19, 2019 | 00:10 - Por CESAR ULLOA TAPIA

César Ulloa Tapia

Cualquier acuerdo político implica la voluntad de los actores para sentarse a la mesa con quienes piensan diferente con el único propósito de ampliar la mirada sobre las cosas y agregar elementos distintos en cuanto a los diagnósticos de los problemas, así como en las soluciones. Por lo cual, un acuerdo rebasa la zona de confort y el ego, y pone a prueba la madurez de quienes los propician y también de quienes aceptan la invitación para confrontar ideas, tesis y posturas. Lo más sencillo siempre será reunirnos con quienes piensan y hacen las cosas de nuestra misma manera y hasta con los mismos recursos.

Desde la transición a la democracia hace 40 años, el Ecuador político ha perdido la asignatura de lograr un acuerdo. La salida más fácil ha sido la inmediatez en la toma de decisiones de cualquier índole como si la coyuntura o la emergencia pudiera borrar lo estructural e histórico. Cada gobierno entrante echa por la borda lo actuado por su antecesor en un contexto de descalificación permanente que raya en la más salvaje forma de hacer política. La fórmula de siempre: borra y va de nuevo. La eterna invención del agua tibia. Alguien debe alentar el acuerdo y la ciudadanía debe despertar del letargo.

Hay múltiples razones para provocar y cumplir un acuerdo. Una de ellas es que no puede persistir el mismo estado de cosas. Para nuestro caso, cabe subrayar lo más urgente que, sin embargo, también es estructural: cero tolerancia a la corrupción y la impunidad, más democracia, independencia de las funciones del Estado, definición de un modelo económico, la educación como elemento insustituible para el desarrollo, la salud y la seguridad social como certezas para cualquier ciudadano, la progresividad de los derechos, el combate contra todo tipo de violencias. 

Si las necesidades de la población ecuatoriana son las mismas, entonces hay que buscar cómo procesar las distintas maneras de resolverlas entre quienes protagonizan la vida pública y toman decisiones. Ecuador requiere de acuerdos que sean honrados y cumplidos sin buscar réditos de ningún orden.


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