Malos malos y malos buenos

SEP, 21, 2019 | 00:10 - Por CARLOS FREILE

Carlos Freile

El 17 de septiembre se cumplieron ochenta años de que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) invadiera Polonia, luego de haber firmado un pacto de amistad con el Tercer Reich o Alemania Nacionalsocialista. Pocos días antes el Reich había invadido Polonia y de inmediato, tanto Francia como Inglaterra declararon la guerra a Alemania; pero cuando la URSS hizo lo mismo no hubo ninguna declaración, ni de guerra ni de protesta, ni de inconformidad. 

Había un Tratado entre Inglaterra, Francia y Polonia, pero las dos potencias occidentales solo lo usaron frente a la primera invasión, frente a la otra no. ¿Por qué? Misterios de las urdimbres políticas de las naciones. Más tarde los aliados, ya con los Estados Unidos de América entre ellos, declararon que no reconocerían ninguno de los tratados establecidos con el Tercer Reich ni mantendrían los cambios territoriales consecuencia de ellos, con una sola y conspicua excepción: el firmado por Hitler con Stalin. Por eso Polonia perdió la mitad de su territorio en beneficio de la URSS. 

Cuando la URSS invadió Polonia, los partidos comunistas de todo el orbe justificaron ambas agresiones y buscaron explicaciones cada una más estrafalaria que la otra, para lavarse la cara y las manos frente a las personas sensatas. 

Defendían lo indefendible. Como es fácil adivinar, cuando la Alemania Nacionalsocialista atacó a la Unión Soviética esos mismos comunistas cambiaron de discurso. El caso más vergonzoso fue el de los comunistas franceses, cuyo país también sufrió la invasión nacionalsocialista.

Se suele decir que la Historia la escriben los vencedores, es verdad, pero no solo para consumo externo, para justificar ante el mundo sus acciones y omisiones, sino con la intención de adoctrinar a los propios ciudadanos con la consigna de que ellos siempre han actuado de acuerdo con el derecho y la justicia. El problema es que los pueblos colonizados por los medios se han tragado esas píldoras y otras.  Hace pocos días todos recordaron la invasión nacionalsocialista de 1939, pero casi nadie la comunista.


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